Rutas
Talaixà, el Salt de la Núvia y Santa Bàrbara de Pruneres

Más allá de las pozas, la Alta Garrotxa esconde pueblos que se quedaron vacíos, masías en ruinas y ermitas en lo alto de las cumbres. Estas dos rutas salen de Sadernes y te llevan a la Alta Garrotxa más salvaje.
Talaixà y el Salt de la Núvia
Talaixà es un antiguo pueblo de montaña, hoy abandonado, con la iglesia de Sant Martí y un refugio a unos 750 metros de altitud. La circular más habitual sale de Sadernes por el puente de Valentí, sube a Talaixà, baja por la Quera y el Salt de la Núvia hasta Sant Aniol d'Aguja y vuelve río abajo por el Gomarell. Son unos 14 kilómetros y entre 600 y 750 metros de desnivel, según la variante.
El Salt de la Núvia es un mirador espectacular sobre el valle, con un paso estrecho y expuesto equipado con cadenas. Si tienes vértigo, mejor hacer la ruta al revés y dar media vuelta antes de ese tramo.

Santa Bàrbara de Pruneres
La ermita románica de Santa Bàrbara de Pruneres, restaurada, corona una cumbre entre el valle de Oix y Sadernes. Un sendero de gran recorrido sube desde Santa Cecília de Sadernes: es una subida sostenida, pero desde arriba tienes una de las mejores vistas de toda la Alta Garrotxa, con el Bassegoda enfrente.

A tener en cuenta
Son caminos de montaña, con tramos de piedra suelta y sin fuentes seguras: lleva agua y comida para todo el día. Las señales son los postes amarillos de Itinerànnia y, en algunos tramos, el GR 11. En invierno, Talaixà puede quedar nevado.

